Cada vez son más las empresas, administraciones y entidades que impulsan programas de formación dirigidos a personas con discapacidad para mejorar su empleabilidad, especialmente en perfiles tecnológicos. Sin embargo, existe una realidad que se repite con frecuencia: terminar una formación no siempre significa acceder a un puesto de trabajo.
Entre la capacitación y la contratación existe un tramo decisivo, un punto en el que es necesario conocer el mercado, entender las necesidades de las empresas, identificar el mejor encaje para cada perfil y acompañar a ambas partes durante el proceso. Ese recorrido es lo que conocemos como la última milla. En Fundación GoodJob trabajamos precisamente ahí: ayudamos a que el talento formado llegue a convertirse en talento contratado, reduciendo el riesgo de que la inversión realizada en formación se quede a medio camino y no llegue a traducirse en empleo.
Cuando formar ya no es el reto
Diseñar un itinerario formativo de calidad es un paso fundamental, pero no siempre resulta sencillo transformar ese esfuerzo en oportunidades laborales reales.
Muchas organizaciones cuentan con excelentes programas de capacitación, pero no disponen de la estructura o de la especialización necesaria para conectar ese talento con empresas que realmente puedan incorporarlo. Identificar las vacantes adecuadas, comprender qué necesita cada organización y acompañar el proceso hasta la contratación requiere un conocimiento profundo tanto del mercado laboral como de los perfiles que se han formado. Ahí es donde Fundación GoodJob aporta valor, porque no sustituimos la formación previa, sino que completamos el recorrido para que las personas participantes puedan dar el siguiente paso con mayores garantías y las empresas encuentren el talento que necesitan.
Mucho más que “cubrir” una vacante
La última milla no consiste únicamente en poner en contacto una candidatura con una oferta de empleo. Nuestro trabajo comienza mucho antes de la incorporación y continúa mucho después de la firma del contrato.
Lo hacemos a través de la metodología de Empleo con Apoyo, en la que cada persona cuenta con el acompañamiento individualizado de una preparadora o preparador laboral. Ese seguimiento permite conocer en profundidad sus competencias, expectativas y necesidades para facilitar un encaje profesional que beneficie tanto a la persona como a la empresa.
Pero el acompañamiento no termina el primer día de trabajo. Durante el primer año de incorporación, se realiza un seguimiento continuado tanto con la persona como con la organización, resolviendo incidencias, apoyando la adaptación al puesto y favoreciendo una integración progresiva y sostenible. Es precisamente durante ese periodo cuando muchas empresas consolidan la incorporación definitiva del profesional dentro de sus equipos; una contratación no debería medirse únicamente por el momento en que se firma un contrato, sino por su capacidad para mantenerse y generar valor a largo plazo.
Integrar también significa acompañar a los equipos
La incorporación de una persona con discapacidad no depende únicamente de que exista un buen ajuste entre el perfil y el puesto. También es importante que el entorno conozca mejor la diversidad y disponga de herramientas para favorecer una integración natural desde el primer día.
Por eso, además del acompañamiento individualizado, desarrollamos jornadas de sensibilización dirigidas a los equipos de trabajo, que ayudan a comprender mejor la discapacidad, resolver dudas y crear entornos laborales más inclusivos. Estas acciones facilitan la acogida del nuevo profesional y contribuyen a que la integración se produzca de forma más fluida desde el inicio.
Un servicio especializado para completar el recorrido
La última milla cobra especial importancia cuando hablamos de empleo de personas con discapacidad. No porque el talento necesite ser validado, sino porque el acceso al empleo suele requerir un acompañamiento especializado que conecte de forma eficaz la formación recibida con las oportunidades reales del mercado.
Ese es el espacio en el que trabajamos desde Fundación GoodJob: ayudando a que el esfuerzo invertido en formar personas no se detenga justo antes de alcanzar su objetivo. Colaboramos con empresas, administraciones y entidades que ya apuestan por el desarrollo del talento y quieren maximizar el impacto de esa inversión, convirtiendo la capacitación en incorporaciones estables y sostenibles. Así, la última milla es el tramo que convierte una buena formación en una oportunidad laboral real.