Cuando en 2020 pusimos en marcha el primer IMPACT#cero, el nombre hacía relación a lo que suponía el programa para muchas personas: un primer contacto con el entorno digital. La idea era sencilla: había personas con discapacidad que querían trabajar en tecnología, pero que necesitaban una primera capa de competencias digitales antes de poder acceder a cualquier formación técnica real. El programa nació para cubrir ese hueco, siendo la primera pieza de un itinerario que seguiría con #include, #aliada o #understand.

Seis años y nueve ediciones después, la puerta de entrada al mundo tech ha cambiado de forma sustancial. Cuando arrancamos, el contenido del programa se centraba en competencias digitales básicas, contando con el marco europeo DIGCOMP 2.2 como referencia, manejo del entorno digital, herramientas de trabajo online, entre otras. Hoy eso sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente ni para reflejar lo que el mercado pide ni para preparar a alguien para lo que viene después. El sector tech de 2026 no es el de 2020, y la inteligencia artificial ha pasado de ser un tema de nicho a ser una competencia transversal que aparece en casi cualquier perfil que se publica. El lenguaje computacional -entender cómo piensan las máquinas, cómo se les da instrucciones, qué implica trabajar con sistemas automatizados- ya no es opcional para moverse con soltura en un entorno tecnológico.

Por eso el programa ha evolucionado para incorporar esa dimensión como eje central, sin perder de vista el conocimiento sobre sistemas y redes y la introducción a la ciberseguridad. No es un lavado de cara: es una actualización real del contenido y de su metodología, pensada para que quienes pasan por #core lleguen a #include, #SOC o #understand con una base más sólida y más alineada con lo que las empresas van a necesitar de ellos.

Mismas letras, distinto orden y un objetivo que se mantiene intacto

#cero y #core comparten exactamente las mismas letras, que nos ayudan a describir momentos distintos sin perder un ápice del objetivo primario del programa: construir una base para que las personas con discapacidad puedan trabajar en puestos técnicos del ámbito tecnológico. #cero describía bien el programa cuando empezamos: empezar desde cero, el acceso previo; #core, por su parte, recoge mejor lo que el programa es en sí mismo: el núcleo del ecosistema, la base sobre la que se construye todo lo que viene después. IMPACT#core continúa siendo un punto de partida con 9 ediciones de recorrido y cientos de personas que han pasado por él, entre participantes y voluntarios.

El objetivo de los programas #IMPACT nunca ha sido la formación por la formación: es el primer entrenamiento para acceder al empleo en el sector tecnológico, para personas con discapacidad que tienen las capacidades y la motivación pero necesitan una vía de entrada que no siempre existe por defecto. Y, para que esa vía de entrada funcione, tiene que estar alineada con lo que el mercado pide en cada momento, no con lo que se requería hace cinco años. IMPACT#core cambia de nombre porque el mercado ha cambiado y porque un programa que quiere generar el acceso directo al empleo no puede permitirse quedarse quieto mientras el sector se transforma.